martes, 14 de diciembre de 2010

Tortilla de zapallito, espinaca y choclo; tortilla de lo que sea.

Las tortillas son un recurso muy interesante que sería importante poder adquirir. Con simplemente dos o más huevos, se puede hacer un sinfín de platos con una enorme variedad de ingredientes. Entre sus grandes ventajas: comidas bien sanas y aprovechamiento de “sobras”.
Este enorme abanico de posibilidades que brinda esta receta nos permite utilizar, entre muchas otras cosas, productos frescos que tengamos a mano o comidas que nos  sobraron como pueden ser arroz o fideos del día anterior, los cuales en algunos hogares seguramente hubiera que haber tirado.
Cuando uno se va acostumbrando a esta receta y va tomando confianza, es cuestión de abrir la heladera y ver qué hay. Libre combinación…
Pero lo que también es importante decir es que hay que romper con la idea de liga una tortilla con papas fritas y cebollas salteadas, con salame, chorizos, etc.,  sino que perfectamente puede prepararse a partir de productos sanos. 
Y si además se elimina el aceite para evitar que se nos pegue (por ejemplo usando una buena sartén antiadherente con un poco de rocío vegetal) y el segundo huevo se lo pone sin yema, estamos hablando de una comida de muy bajas calorías, para aquellos que encarar una dieta para bajar de peso
Estas ideas pueden verse en este plato que preparé ayer con verduras que sobraron de otras comidas. Podríamos llamarlo tortilla de zapallitos, espinaca y choclo.
Para cualquier tortilla, se comienza con una base de cebolla y ají salteada (es esta oportunidad, reemplacé el morrón por zanahoria, que si bien no tiene mucha relación, aportaba sabor). Una vez que está listo, se agrega el ingrediente principal.
En este caso utilicé cinco zapallitos (los abrí al medio, tiré la semilla y los herví) y un atado de espinaca (puse agua a hervir y cuando estaba lista puse la planta, entre cinco y diez segundos, para que se ablandara, luego a agua fría para que no se siga cocinando) y un choclo (hervido, yo lo había utilizado para hacer un caldo).
En mi caso, me gusta picado, pero puede procesarse. Como los dos primeros se tratan de vegetales que contienen mucha agua, antes de cocinar (de la tarde a la noche)  los puse en un colador y los salé para que liberen líquidos.
Volviendo a la receta, con la base lista, se sube el fuego y se agrega el ingrediente principal, se revuelve durante unos minutos, así se combinan los sabores. Luego se debe llevar a un bol, condimentar (también puede agregarse hiervas) y agregar los huevos.Yo, como ya lo tenía en al heladera, agregué un huevo hervido picado.
Por último, se pone una sartén a calentar, se agrega el aceite o el rocío vegetal (en ese caso, por precaución, alejar del fuego) en toda la superficie, en seguida va a tomar temperatura, ahí se baja el fuego y se agrega la preparación. Para que no se pegue, conviene ir moviéndolo desde el mango (un movimiento hacia delante, que avance y retroceda rápido), si no se desplaza, es que está adherido y se deberá despegar con una espátula.
Cada tanto hay que ir levantando la tortilla, cuando veamos que se formó una capa es que está lista para darla vuelta, la única dificultad de la preparación. Lo más conveniente es usar un plato, una placa o una tapa de olla (debe ser plano), se tapa el sartén y se lo gira con mucho cuidado. Antes de volver a ponerla, conviene volver a subir el fuego y agregar el rocío para que no se pegue.

En cuando vemos que está dorado, ya estará lista.
Más fácil imposible. Mi recomendación es que si todavía no realizan este tipo de recetas, se animen porque te abre un muy interesante abanico de posibilidades. Hay tortillas muy ricas y sanas como la de acelga, la de choclo, esta misma receta hubiera quedado muy bien con arvejas….a probar y crear!
Abrazo

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